martes, junio 30, 2009

Verano de Investigación: El viaje y el primer día

Todo comenzó con las anécdotas de Óscar (un amigo de la carrera) sobre su verano de investigación del año pasado, su viaje al congreso y otras tantas cosas. No puedo negar que me dejó pensando lo divertido que sería meter solicitud al programa delfín. Tiempo después platicando con el Grupo Ethos de Investigación pensé que no solamente sería divertido sino útil para hacer mejor currículum y prepararme mejor. Finalmente en el semestre 2009a pasaron muchas cosas que me dieron unas ganas tremendas de alejarme de todo por un momento y entonces pensé que meter solicitud no solamente sería útil sino necesario para tranquilizarme y reflexionar. Esa era la idea. Irme lejos, pensar las cosas, aprender y divertirme. Hice solicitud y salí en listas en la modalidad de recursos propios, habría que pedir lana en otros lugares, solo tenía un par de semanas.

Los trámites en la universidad para los apoyos económicos son el ejemplo perfecto de trámites: requisitos inútiles, muchas vueltas, lentos, imposibles y al final muchas veces no los obtienes. Mañana me dicen si me reembolsan o no dinero.

El hospedaje fue otro rollo, al parecer todo estaba lleno, y los que tenían cupo quedaban terriblemente lejos del lugar de trabajo. Finalmente encontré uno el sábado anterior a salir a Guadalajara pensando que no sería tanto problema trasladarme en transporte público (pobre ingenuo). El domingo a las 9:40 de la mañana salía mi autobús de la central de Zamora con destino a la perla de occidente donde me diría un encargado de la línea interjet que mi vuelo estaba previsto para el lunes (error).

Acompañado por mi novia encontramos un camión del Aeropuerto a la colonia Moderna (10 pesos), fuimos al departamento a dejar las cosas y de ahí a comer. Pasamos una tarde muy interesante en el centro de la ciudad. Cierre de campaña detrás de catedral con lucha libre y "SuperPan". Frente al hospicio Cabañas había el festival de San Juan con presentaciones de diferentes Ballets Folclóricos. Fue una buena tarde.

El lunes llegó Emma al departamento temprano. Terminé de arreglar mis cosas y fuimos a tomar el autobús al aeropuerto, antes paramos a desayunar a una fonda. Llegado al aeropuerto, comenzaron las despedidas y demás (momento emotivo). Después todo pasó muy rápido, el avión de Guadalajara a Tijuana (la cerveza y las papas fritas)y el camión de Tijuana a Ensenada (con una película de Ashton Kutcher como guardacostas). Cuando lo pensé me encontraba ya en medio de una calle polvorosa con mi mochila a un lado escribiendo un mensaje de celular a la que sería mi casera (o al menos ese era el plan) para saber donde se encontraba. No respondió.

Buscando opciones pregunté por un nombre de calle que no me supo decir hasta la quinta persona abordada. Decidí marcar a la señora que se encontraba en un grupo de oración. Mal que bien me dirigió con el aviso (amenaza) de llegar dentro de media hora ya que se encontraba ocupada. Dios debería de tener en sus mandamientos una clausula que dijera algo así como “dejarás de hacer oración en mi nombre para ir a ayudar a alguien que lo necesita” pero bueno, tal vez no se le ocurrió o si lo dijo alguien se encargó de no anotarlo.
Llegaron otros inquilinos y me dejaron pasar, dejé mis cosas, platiqué con uno de ellos hasta que llegó la señora. Me pidió los datos de mi familia, los escribí y pagué el mes de estancia (error). Me tenía que preparar para reunirme con la Dra. Nelly. Lavé mi cara y cambié mi playera. Salí.

La ciudad en general es extraña. Las calles no tienen nombre y los camiones tienen otras reglas. Son pequeños y caros (8 pesos), además de que sus indicaciones no se leen (tal vez necesite lentes de nuevo). Los taxis son también más caros (y me quejaba de Guadalajara). Me costará un poco de trabajo acostumbrarme al transporte público. Lo peor de todo es que por esta situación me quedé prácticamente sin fondos (por qué creen que supe que los taxis son caros). Necesito hacer una llamada a Zamora o a Guadalajara o a no sé donde.

Después de “mensajearme” con Nelly llegué a la UABC Valle Dorado (VD), y ella, junto con mis compañeros de investigación, me encontró en mi estado de desorientación patente. Presentaciones, sonrisas, conversaciones y lo normal cuando te encuentras con gente que no conoces. Tranquilidad. Surgió la posibilidad de quedarnos en la casa de Ari y a mi me pareció excelente, el problema es que ya había pagado con la sra. Carmelita. Decidí ir por mis maletas y a avisarle que la universidad nos había conseguido hospedaje (sé que fue una vil mentira pero prefería evitar problemas), la señora me dijo que tomaría la mitad del dinero acordado puesto que ya habíamos acordado algo y estaba rompiendo el contrato. Después me platicó de todas las deudas que tenía. Al parecer le caí muy bien, puesto que le dio mucha pena que me tuviera que ir (o al menos eso dijo). Recogí mis cosas y cuando me disponía a irme me dijo que el dinero me lo podía regresar hasta el lunes de la siguiente semana. Demonios.Tomé otro taxi y me encontré con el resto de mis compañeros en un hotel del centro donde Vane se había quedado. El mismo taxi nos llevo a donde descansaríamos esa noche.