lunes, julio 20, 2009

Bitácora 17 de Julio

El día de hoy cuando nos dirgíamos a la UABC UVD uno de nuestros compañeros tuvo el primer incidente con un automovil en lo que llevamos andando en la bicicleta. Se pueden dar una vuelta por el blog de Oscar si quieren más detalles en relación a esto, pero para tratarlo rápido el saldo fue una llanta doblada y nada más. Su bicicleta quedó inútil por el momento, pero esperamos que pronto podamos conseguir una llanta de repuesto (igual y la globeamos jaja). Lo que me sorprendió de la situación fue el comportamiento de una señora que iba a bordo de la unidad de transporte público que defendía el derecho del vehículo de pasar por un sitio que no debía mientras estaba en rojo el semáforo (y me refiero a qué no se podía en el mismo sentido de que no puedes contravenir leyes de la física, digamos algo así como aquello de que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio en el mismo momento, lo del semáforo obviamente es un extra).

Pasado este incidente llegamos a la sala de trabajo. Subí algunos post al blog que tenía atrasados, después revisé una lectura sobre los diarios de campo que nos mandó Nelly al correo electrónico, además de buscar y leer dos ejemplos sobre este tema (encontré uno muy interesante en relación a las nuevas tecnologías de la información y la forma en que se vive la ciudad). Cuando terminamos esto nos dirigimos de vuelta a casa para comer.

Por la tarde Nelly nos encargó ir con los danzantes y realizar el mismo ejercicio que realizamos con los ciclistas, ella no podría asistir por compromisos personales.

Al dirigirnos hacia allá me adelanté en la bicicleta (últimamente me doy cuenta que siempre termino adelante del grupo y muchas veces algunas de mis compañeras se quedan atrás, ¿tendré que esperarlas?) junto con Hari y Oscar. Dejamos las cosas y yo me senté a observar el grupo. Solo se encontraban una señora (que se me ha pasado preguntar su nombre), Miriam y Sara. Les faltaba gente para poder cerrar el círculo. El ritual ya había comenzado y mis compañeros decidieron ir por una nieve, yo me quedé al lado de la vaquita decidiéndome si entraba o no. Sentía mucho ruido interno por cuestiones personales y no sabía si me sentaría bien la danza (NOTA: Los danzantes utilizan la palabra Danza y no Baile para referirse a lo que hacen, no sé la razón de esto), pero finalmente entré. La idea era olvidar un poco la situación y participar en la actividad con los danzantes. Al terminar el ritual de inicio (que es una forma de pedir permiso al ser supremo y a los guardianes del puerto para danzar) me preguntaron si deseaba entrar y les contesté que sí.

Al inicio de la danza me sentí torpe, mis pies estaban pesados y no podía poner mucha atención en los pasos que mostraba quien dirigía la danza. Pero poco a poco pude encontrar el ritmo y me sentí a gusto. Al inicio de la danza se distribuyen los deberes de los danzantes pero al ser tan pocos esta vez se organizaron de una manera diferente a como lo hacen tradicionalmente, rotaban puestos entre quien dirigía la danza y quien tocaba el hue-huetl (creo que se escribe así). Cuando llegaron las otras dos compañeras una de ellas se integró a la danza y completamos con esto los cuatro puntos que ayudan a mantener la energía del círculo.

Después de algunas danzas mientras se ponían de acuerdo para seguir con la danza decidí tocar el hue-huetl y ellas aceptaron. Me costó un poco de trabajo, en realidad no soy percusionista, pero finalmente pude encontrarme. Fue una experiencia interesante y descansé un poco. Después me sustituyó Miriam y seguí danzando. Es la primera vez que participé dentro del círculo toda la danza (excepto por el ritual del inicio).

Al terminar la danza se hace un ritual de agradecimiento al Ser supremo del Universo y a los Guardianes del puerto, en esta ocasión le siguió una purificación con el incieso y después nos reunimos alrededor del hue-huetl para agradecer cada uno de nosotros por lo que quisieramos a las deidades antes mencionadas terminando cada intervención con la palabra Ometeotl. Para finalizar se comparten algunos de los alimentos que se encontraban entre las ofrendas al lado del hue-huetl.

Algo que ocurrió mientras me encontraba en el hue-huetl fue la intervención de una mujer joven (unos 25 años aprox.) que al terminar una de las danzas comenzó a hacer algunas preguntas desde lejos a la señora, pero era muy difícil entenderla. Al final terminó acercándose (la reacción de los danzantes fue acercarse al hue-huetl haciendo de esta manera más pequeño el círculo). Nos preguntó si realizabamos algunas otras actividades, pregunta que no se entendió muy bien y fue causa de cierto desconcierto; después preguntó si hacíamos limpias o purificaciones, la señora le respondió que purificabamos el lugar en el que danzabamos y a cada uno de nosotros antes de entrar, pero nada más. Finalmente la joven nos comentó que tenía contacto con un periódico y que le interesaba hacer un reportaje sobre nosotros, la señora le respondió que no estabamos interesados en publicidad que nuestra intención era espiritual y cultural al intentar recuperar nuestras raíces antes de la llegada de los invasores y que era una cuestión de búsqueda personal por la que estabamos ahí. La jovén al final decidió irse. Mientras esto pasaba de repente se acercó una adolescente (unos 15 años), quizo tomar uno de los palos del hue-huetl con la intención de tocarlo, pero se acercaron otras adolescentes (familiares supongo) y la alejaron. Parecía tener cierta deficiencia mental. La señora danzante ante este hecho comentó: “lo que pasa es que no sabe”. Me imagino que hacía referencia a que había entrado al círculo sin ser purificada (que al parecer es muy importante que una persona que no ha sido purificada no entre). Todo lo demás ocurrió sin incidentes.

Después regresamos a la casa acompañados por Sara que también se transporta en bicicleta y se dirigía en la misma dirección que nostros.

2 comentarios:

  1. Mmm 2 cosas

    Si se la pasan llegando tarde (lo cual es vergonzoso e irresponsable) por que no pedirle a las personas que se retrasan que se den prisa, si no lo hacen no crees que es mejor que lleguen puntuales por lo menos algunos, así al menos no quedan mal como grupo sino como individuos (currículum oculto Roque).

    De niña me daban miedo los danzantes, ahora no peor aun así no es algo que me guste ni valore, es interesante si. Hace algún tiempo, leí un articulo que decía que la danzas prehispanicas son especulativas, ya que no se tiene registro alguno sobre las "coreografías" de dichos bailes, significados, etc. No veo más que la persona deficiente mental como la llamas haya entrado, al contrario me parece que enriquece el momento, su curiosidad, el interés que pudo hacerla llevado a actuar de esa manera y por su puesto la reacción de la encargada.

    Saludos Chango,
    Te amo

    PD: Yo también tenia problemas con la puntualidad, gracias a mis compañeras, yo opte por actuar como persona, y creo que el Dr. valoro que al menos una alumna llegara a tiempo y no estar solo como mongolo ahí esperando y perdiendo el tiempo.

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  2. Totalmente de acuerdo con lo de la puntualidad. De hecho ya empezamos a adelantarnos los que estamos listos más pronto. Espero que no se ofenda el resto del grupo, pero para mí es importante llegar temprano.

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