martes, diciembre 31, 2013

Una noche de nostalgia en la Boutique


Son las seis de la tarde y después de ver una foto de un teclado en su página de Facebook, salgo de mi casa en dirección al Studio Live. Al parecer ya terminaron de montar los instrumentos en el escenario y están realizando la sonorización. Cuando veo que solo esta abierta la puerta lateral del lugar y me paso sin preguntar. Después de los saludos y abrazos me encuentro con una sorpresa. Chito estará en los teclados. Suena que esta celebración de 10 años de Boutique va a ser muy interesante.

El tiempo se viene encima y el soundcheck va con retraso. Los muchachos están en break para comer. No los culpo, la gente que viene a conciertos rara vez se da cuenta de lo estresante que puede resultar preparar una presentación y el estómago vacío no ayuda. El Chino discute el sabor de unas enchiladas suizas con Arce, Alex (administradores del lugar) y Ennie (manager del grupo). Mientras los escucho me pregunto a qué sabe Boutique.

Boutique sabe a amores no confesos y a paréntesis involuntarios; a dos años de espera y a noches en que uno se convierte en lluvia para cientos de veces tocarla. Saben a borrachera de tapanco, mítico lugar en el que hace tiempo no estamos y que dentro de sus muros se resume perfectamente el espíritu de una generación. Boutique sabe a juventud y descaro. A ganas de sonar diferente por que hay vida más allá del (mal llamado) rock en español y un estilo nunca es suficiente para sacar toda la angustia adolescente que uno lleva adentro aunque este rayando los 30's.

Fin del break y regresan a los instrumentos. Comienzan a tocar un par de canciones y de repente un montón de recuerdos se agolpan. Ellos han estado ahí cuando los he necesitado. Bueno, no exactamente ellos. Su música sí. Ellos en realidad están regresando del tiempo que se dieron. Necesitaban bajar la inflamación de la convivencia diaria o solo tenían que extrañarse un poco como se extrañan las relaciones psicópatas que plagan sus canciones, esas relaciones de las que vale la pena escribir.

Mientras ellos estaban recuperándose los fans los recordamos con cariño. De un día para otra se acabaron las presentaciones más o menos regulares y solo nos quedaron sus discos guardados en celulares y las ganas de revivir la nostalgia de cuando éramos un poco más jóvenes y las cosas no importaban tanto. Tiempos con más cabello y menos kilos.

Termina el soundcheck y yo decido darme una vuelta por el centro de la ciudad en lo que inicia la presentación. El clima suma a la melancolía mientras paso por una tienda de autoservicio y me compro un chocomilk en cajita para brindar por los buenos tiempos.

Un par de horas después regreso a Studio Live. El ambiente rebosa de expectativa. A pesar de llegar temprano comienzo a ver varias caras conocidas. El lugar comienza a llenarse de gente.

Los buticos llegan uno a uno. Abraham viste un traje gris y cobarta, atuendo que contrasta con el desenfado del resto de los muchachos. Así es el guitarrista; gusta de cuidar de los pequeños detalles, de estresarse porque todo salga bien.

Mientras Dzooms comienza a calentar el lugar con un post-punk coqueto las caras conocidas llegan. Los saludos y abrazos vuelan de aquí por allá. Al poco tiempo las anécdotas comienzan a fluir. No es solamente una reunión de una banda, esto es algo más.

Finalmente llega el momento que estábamos esperando. Boutique se sube al escenario y revienta el lugar con la energía que siempre han desprendido cuando están allá arriba, en ese lugar de donde no debieron de bajar nunca, detrás de sus instrumentos.

La gente ríe y baila. Corean las canciones que tantas veces tararearon a solas e intercambian sonrisas cómplices como si conocieran que al fin este es su espacio, donde no hay extraños porque la música los unió hace tiempo.

El Chino invita a Chito para tocar Color Alcohol y manda saludos a Luis Ma quien antes la cantaba. Luis Adolfo acompaña dramáticamente está balada y Mateo en el bajo hace lo propio. De repente me cae el veinte de porque me gustan tanto estos chamacos.

Boutique llegó en un momento en el que se reiniciaba una pequeña escena musical en la ciudad. Habían pasado muchos años sin que hubiera una propuesta y ya sonaban lejanos los guitarrazos de una banda llamada "La Bruja".

La ruta estándar para buena parte de las bandas de rock en Zamora era tocar covers de esa corriente que llamaron rock en tu idioma y que en el 2003 ya comenzaba a oler a rancio (algunos aún lo hacen).

Estos muchachos decidieron tomar elementos del pop, rock, country, bossa nova, funk y meterlos en una licuadora. Todo esto sumado a letras que visitan lugares encatadoramente inusuales dan como resultado una mezcla que sigue enchinando la piel de muchos por lo atemporal de su sonido.

Al platicar con algunos de los muchachos sobre el futuro de la banda no pude llegar a una conclusión unificada. El futuro para Boutique es incierto pero en los tiempos que corren las certezas son un lujo y por eso vale la pena disfrutar el momento.

La noche sigue con canción tras canción, euforia, gritos. Mientras coreo una de las últimas letras que sonarán en esta presentación pienso que hoy valió la pena. Valió la pena porque por una noche volvimos en el tiempo 8 años. Lo valió porque visitamos ese tapanco donde la fiesta se mezclaba con los besos furtivos y las risas alocadas. Valió la pena porque, al menos por hoy, todos volvimos a ser Boutique.


jueves, septiembre 12, 2013

Paseos ciclistas nocturnos de Guadalajara, los odio

11 de septiembre del 2013

Esta relación solo tiene un objetivo, catarsis. Estoy encabronado y a continuación les comento porque.

Iba caminando con mi hermana después de ir a cenar alrededor de las 11:20 pm por Agustín Yáñez casi esq. Francisco de Quevedo, cuando un contigente de un paseo ciclista pasó a nuestro lado.

En ese momento hablaba por teléfono con mi padre (una disculpa a Ramiro Hernández por no seguir su recomendación) cuando empecé a escuchar gritos por parte de los participantes del paseo. En un primer momento no entendía muy bien de que iba el jaleo pero momentos después observé que los gritos eran para nosotros y el contenido de los mismos iba más o menos en este tono:

- Agárrale la mano.
- Dale un beso.
- Agárrale la nalga.
- Llevátela a parchar.
- Yo te ayudo.

Esos entre los que pude percibir.

Fue tal el volumen de los gritos que decidí colgar a mi padre y seguir caminando más rápido con mi hermana que se reía nerviosamente a mí lado.

Cuando pasó el contingente miré a los policías y encargados del paseo que van hasta el final. Ellos se limitaron a voltear la cabeza hacia otro lado. Al parecer ahí no había pasado nada, o al menos nada diferente a cada uno de los paseos que les toca asistir.

Reflexiones

Los paseos ciclistas surgen ante la necesidad de posicionar en la agenda pública la movilidad no motorizada. La gente decide asistir a esos paseos como una oportunidad de hacer ejercicio y pasar un rato de esparcimiento. Entiendo sus razones, pero ¿por qué chingados tenemos que soportar que nos falten el respeto cuando pasan? ¿Acaso el quemar calorías o no contaminar les da una cuota libre de consecuencias para hacer lo que se les dé la gana?

Es como la historia del perro que se come al gato y el gato que se come al ratón. Los ciclistas sufren el acoso continuo de los automovilistas, pero cuando tienen la oportunidad se ensañan con los peatones. Bonita cosa.

Una de las ideas que se me ocurren al vuelo para que esto no vuelva a ocurrir es seguir las propuestas del decrecimiento. Los problemas con los paseos inician cuando la masa crítica se vuelve masa idiota y como un efecto de bola de nieve, después del primer grito el siguiente lo tiene que superar en “picardía” y arrojo. Se suceden los gritos y la inercia de la masa sigue su curso hasta convertirse en una masiva falta de respeto hacia los peatones. Si se comienzan a hacer paseos en grupos más pequeños es posible que tales muestras se minimicen ante la reducción del anonimato.

Lo más triste del caso es que hace algún tiempo era partidario de esta agenda. Creía en los paseos ciclistas como forma de apropiarse de la "jungla de asfalto" (hipercliché), participé en masas críticas, congresos ciclistas y ciclovías ciudadanas. Usaba mi bici para ir a la universidad y me interesé en formas eficientes para transportarme.

Poco a poco los ciclorreligionarios me fueron perdiendo. Su estrechez de miras y su devoción fanática a la bicicleta como solución a los problemas urbanos me dieron náuseas y me hicieron pensar que más que buscar una respuesta a los problemas de movilidad de las ciudades a ellos les gusta andar en bicicleta y restregárselo a la gente, como las señoras devotas que les gustan que las vean cuando van a misa.

Ciclistas, entiéndanlo, si sus acciones no resultan en una mejor convivencia, no tienen sentido y merecen desaparecer.

Darío Beltrán

@astro_mono

domingo, agosto 18, 2013

Domingo por la mañana


Despierto y un agradable aroma entra por mi nariz.

¿Dónde estoy? Miro una pintura borrosa en la pared y en la medida que toma claridad los recuerdos de la noche anterior regresan a mí.

El aroma.

Su aroma.

Fue una buena noche.

martes, agosto 13, 2013

Relaciones

Hoy lo sentí de lejos. Era justo lo mismo que cuando estaba en medio de la situación.

Llegas, sonríes, pláticas. Se caen bien, se caen mal. Una y otra vez.

Sales, te ríes, se ríe y se besan. El café se enfría, el cuerpo se calienta.

Sales, platican. Una hora, dos horas, las necesarias. Se besan de nuevo. Platican. Se besan.

Sales, preguntas, responde. Se abrazan. Platican. Se toman de la mano.

Sales, la gente conocida los ve. Ya todos saben. Platican. Se besan. Platican. Fornican. Duermen. Fornican. Se besan.

Sales. La tomas de la mano. Platican. Se besan.

Sales. Platican, se besan, discuten, se contentan. Siguen.

Fornican, platican, discuten. Se besan. Discuten. Te vas.

La ves. La besas. Te besa. Discuten.

Discuten. Se besan.

Discuten.

Discuten.

¿Cuánto es suficiente?

Discuten.

Fornican. Discuten.

Se besan.

Discuten.

6. 7. 8. Pierdes la cuenta.

Todas las relaciones mueren, sólo que a veces a los implicados les gusta vivir en cadáveres.

miércoles, mayo 08, 2013

El abuelo se ha ido


Ha muerto el abuelo.
Como persona no religiosa este tema es muy importante y lo tengo muy claro. ¿Qué hay después de la vida? Nada. Cuando alguien muere, se acaba todo. Todos los recuerdos, los pensamientos y demás cosas que hacían a una persona desaparecen. No existen más.
Mi abuelo murió, todo lo que era por sí solo ha desaparecido. No puedo decir que vive a través de nosotros porque eso es una mentira. Él ya no está y yo no soy él, nunca seré él y nadie más lo será.
A los pocos momentos que me enteré de la noticia me imaginé a los médicos haciendo esfuerzos por regresarlo, me enojé un poco porque no lo dejaron morir en paz pero ellos solo hacen lo que les han enseñado.
Lo que me han contado de sus últimas visitas al hospital se resumen con él queriéndose quitar las sondas o abriendo un poco más la llave del suero para poder salir más rápido de ese lugar. Típica actitud suya. ¿Irresponsable? Un poco. ¿Llena de coraje? Totalmente.
Esas ganas de morir en la raya y no en la cama es solo una de sus enseñanzas. No es que el abuelo me sermoneara alguna vez, lo que le aprendí fue con el ejemplo.
En un viaje a la playa, al estar caminando sobre un área rocosa resbaló y se clavó un erizo de mar. Bajó de ese lugar y no recuerdo que se quejara, el dolor estaba ahí pero el decidió que no importaba y pensé que uno podía aguantar el dolor. Tiempo después, mientras trabajaba en el taller de mi madre, me corté. Comencé a llorar y mi mamá me contó que el abuelo se hacía peores heridas y no decía nada, bastaba con un vendaje ligero y seguía trabajando. Me dio mucha pena y curiosidad. Al sábado siguiente yo solo quería ver las manos del abuelo, primero las sentí con ese apretón de manos juguetón que iba acompañado con un poco de abuso físico cariñoso (tan Gómez Peña) en forma de cosquillas o golpesillos. Se sentían asperas y llenas de callos. Cuando las miré parecían unas manos maltratadas llenas de rayas que no eran naturales. Lo respeté más.
Recuerdo el tiempo en que la primera tanda de nietos eramos muy pequeños. El abuelo llegaba los sábados mientras nosotros ya estabamos reunidos en nuestro "refugio" de cojines esperando al "lobo feroz". Él nos "buscaba" por la casa y cuando nos encontraba se desataba una lucha de almohadazos y cosquillas. Era uno de los momentos más divertidos de cada semana. Con el tiempo crecimos y el refugio dejó de construirse pero el abuelo siempre estuvo ahí.
Él me regalo mi primer caja de herramientas y mi primer cámara reflex. De él aprendí que era la serigrafía y como se hacían esas coquetas cajas transparentes donde se ponían los ramos de novia. Bebí café irresponsablemente en su fábrica de Ario y me divertí jugando en su regazo cuando aún era muy chico. Siempre fue muy cariñoso y chiqueador. Entiendo que para sus hijos puede que haya sido un padre áspero y severo pero con los nietos fue puro cariño.
De niño cuando me preguntaban "Darío, ¿qué quieres ser de grande?" Respondía muchas cosas: arqueólogo, paleontólogo, explorador; pero hubo un buen rato que me quedé estacionado en una profesión. "Quiero ser inventor" decía. Me doy cuenta que el único ejemplo de carne y hueso que tenía era este señor que se ha ido. Siempre buscando como hacer máquinas que hicieran cosas como él quería. Su obsesión de ponerle pedales a todo para poder manipular con más cuidado los materiales a veces me daba un poco de risa, si hubiera querido seguro le hubiera puesto pedales a la cocina.
En estos últimos años varias veces me llegaron las ganas de "aprovechar" al abuelo. Él sabía mucho de carpintería, electrónica, mecánica y otras cosas que siempre he querido conocer a más. Por concentrarme en la escuela o en el trabajo ya no pude acercarme con él y hasta hace unos momentos me lo reprochaba, sin embargo mientras escribo todo esto creo que he estado lo suficientemente cerca para aprenderle lo más importante que todo. La pasión autodidacta.
Gabriel no terminó su primaria pero manejaba conceptos de física y química aplicada como pocas personas que he conocido. Todo su conocimiento se debía a sus ganas de hacer cosas. Si quería que un alambre se soldará de determinada manera buscaba como hacerlo, sí sabía que en algún lugar estaba determinada información iba y la conseguía. Esas ganas de conocer más lo llevaron a romper la brecha digital. Hasta la fecha sigue siendo uno de mis ejemplos cuando se habla de analfabetismo digital por la barrera de la edad. "Mi abuelo usa (usaba) facebook" les digo con orgullo a aquellas personas que argumentan que la gente mayor no puede con las tecnologías.
Es curioso como la mayoría de sus hijos terminaron trabajando de alguna u otra manera en actividades educativas cuando su padre básicamente es el perfecto ejemplo de que no son necesarias, basta con que no le maten a uno las ganas de conocer. Sé que ya no podré aprender de él como cortar madera o manejar las resistencias pero me dejó la mejor de las herencias, la inquietud de buscar por mí mismo como funcionan las cosas y como puedo transformarlas.
En ese sentido me gusta pensar en mi abuelo como un hacker, desarmando cosas y ajustándolas, rompiendo el sistema impuesto por la producción en masa para hacer el trabajo personalizado a su gusto. Ese es el modelo hacker y ese fue mi abuelo que me lo enseñó de forma práctica.
Podría escribir aquí más cosas sobre él pero hay momentos que no quiero compartir con nadie porque son míos y esos los hace especiales. Me siento triste y no podría ser de otra manera cuando una de las personas que mas he admirado se ha ido. Desde el ateísmo no hay algo así como la esperanza del reencuentro en un lugar mejor, pero me siento tranquilo porque sé que ya no sufre y pasó su vida luchando por lo que quería de una forma responsable.
Nunca le dije que lo quise porque siempre he sido un poco torpe para demostrar mi afecto hacia las figuras de autoridad, pero siempre tendrá mi cariño y admiración.
Cierro estas palabras con un poema de Wystan Hugh Auden que expresa lo que siento en este momento.
Funeral Blues
Stop all the clocks, cut off the telephone.
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.
Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling in the sky the message He is Dead,
Put crêpe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.
He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last forever, I was wrong.
The stars are not wanted now; put out every one,
Pack up the moon and dismantle the sun.
Pour away the ocean and sweep up the wood;
For nothing now can ever come to any good.
Tristeza Fúnebre
Paren todos los relojes, corten el teléfono.
Eviten que el perro ladre con un hueso jugoso,
Callen los pianos y con sordo tambor
Saquen el ataúd, dejen que los dolientes vengan.
Que los aviones circulen gimiendo por lo alto
Garabateando en el cielo el mensaje Él ha muerto.
Pongan moños de crepé en el cuello blanco de las palomas públicas,
Dejen que el agente de tráfico vista sus guantes negros de algodón.
Él era mi Norte, mi Sur, mi Este y Oeste,
Mi semana laboral y mi domingo de descanso
Mi mediodía, mi medianoche, mi habla, mi canción;
Pensaba que el amor duraba por siempre, pero me equivoqué.
Las estrellas no son necesarias ahora, apaguen cada una,
Empaquen la luna y desmonten el sol.
Vacíen el océano y barran la madera;
Nada podrá traer algo bueno por ahora.
Hasta nunca, abuelo.

martes, marzo 12, 2013

Por la noche


¿Estás seguro de esto?
Nunca he estado seguro de nada.
Entonces, ¿por qué lo haces?
No sé.
¿Quieres hacerlo de nuevo?
No.
Anda, hazlo diferente.
...

sábado, febrero 16, 2013

Después de comer...

Estoy en Zamora. Después de la comida familiar de rigor tuve el impulso de marcarle. Me imaginé echando unas cervezas y poniéndonos al corriente con lo que ha pasado. Recordé que no estaba aquí.

Se fue y no lo culpo, esta ciudad era muy pequeña para él. Aunque la plática se echa de menos.

Si estuviera por aquí le contaría de mi viaje al lugar donde pasé mi preparatoria. De los recuerdos que me provocó hablar con la gente que me apoyó de alguna u otra manera y recorrer espacios que no había visitado en años.

Le diría del placer de viajar solo y decidir entrar a un museo en lugar de ver el primer cuarto del super bowl. De lo genial de la serendipia cuando das por perdido encontrarte con alguien y de como las amistades se pueden construir con caminatas a altas horas de la noche mientras buscas comida, aunque se diluya en una pantalla después de unos días.

Hablaría de como me ha ido en mi nuevo trabajo y como a pesar del inicio tan relajado estoy emocionado de estar en ese lugar.

Finalizaría mi puesta a punto contándole con lo que pasó esta semana, llamadas, entregas, frustraciones, desvelos y como terminó todo con una buena plática en un café.

Sé que el no está aquí pero no importa. Al final en la amistad la distancia es como el tiempo que añeja las palabras.

jueves, febrero 07, 2013

Lo que dijo el abuelo

Cuando llegué a casa, mi abuelo me atajó en la entrada y me dijo:

"Lo que usted acaba de hacer, señor, no es una declaración de amor sino de intenciones, de voluntad. El amor dura apenas un tiempo y ese es el problema, pero la voluntad lo que usted decida. A veces hasta una vida."

lunes, enero 14, 2013

Las Ventajas de Ser Invisible

Hoy ví "The perks of being a Wallflower". Imposible dejar de recordar mi propia adolescencia que más de una vez he creido patética y/o un desperdicio. Era más bien el "outcast" pusilánime que cede a las presiones de sus compañeros por adaptarse al grupo siempre logrando pésimos resultados.

Al final no me arrepiento. Los primeros enamoramientos, las metidas de pata, la humillación, los gustos raros, la ropa de abuelito en los primeros días de secundaria, los apodos groseros y demás son cosas que me han formado y me han hecho ser lo que soy ahora.

Gracias al rechazo de mis compañeros en el aspirantado aprendí que el espíritu de familia de la iglesia no iba más allá de sus palabras. Gracias al rechazo de mis pretendidas aprendí que una pareja no se construye de amor, sino de lo que ofreces (el amor se siente bien, pero no hay tal si no se llenan ciertas expectativas). Y lo mejor, gracias al rechazo descubrí mi pasión por la lectura y la escritura.

No todo se reduce a esto. Los atardeceres que compartí con personas significativas en mi vida son invaluables. Las amistades que nacieron y se fortalecieron en las rodadas vespertinas en bicicleta, cuando nos juntábamos a fumar en mi azotea, cuando nos carteabamos o en las tardes de videojuegos; me hacen pensar que mi vida está llena de experiencias, que guardo con cariño y nostalgia, y que evoco cuando veo un buen atardecer o el clima nublado llama a los recuerdos.

Tengo mis dudas en publicar esta entrada. Rara vez me gusta acordarme de esa parte de mí que no me agrada, del Darío inseguro que buscaba encajar, que cedía a las presiones y del que a veces aún quedan algunos resabios, pero creo que vale la pena y hoy tengo el ánimo para hacerlo.

Escribir todo esto me hace pensar en mis "bullies" y como a muchos de ellos los he comenzado a admirar por lo que hacen. Empresas comprometidas con el medio ambiente y programas de promoción de la bicicleta, son cosas que me gustan y que me hacen pensar que ya no queda mucho caso odiarlos por lo que alguna vez me hicieron o dijeron de mí. Siento que esta parte en específico suena como si siguiera atorado en ese sentimiento, pero no puedo dejar de escribirlo porque es mostrar la evolución que he tenido.

A veces la vida no sale como uno espera y por lo general uno va a sufrir por esto (está en la descripción de trabajo para estar vivo, no sé si vieron que lo mencionaba en letras pequeñas el cartel que los invitó a venir acá), pero estamos vivos y hay momentos y personas que le dan color al día  a día. Gracias a todos ustedes. Creo que de quienes hablo apenas alguno lee esta bitácora, pero mi agradecimiento no es menos.

Para terminar, el monólogo con el que acaba la película:
"I don't know if I will have the time to write anymore letters because I might be too busy trying to participate. So if this does end up being the last letter I just want you to know that I was in a bad place before I started high school and you helped me. Even if you didn't know what I was talking about or know someone who has gone through it, you made me not feel alone. Because I know there are people who say all these things don't happen. And there are people who forget what it's like to be 16 when they turn 17. I know these will all be stories someday. And our pictures will become old photographs. We'll all become somebody's mom or dad. But right now these moments are not stories. This is happening, I am here and I am looking at her. And she is so beautiful. I can see it. This one moment when you know you're not a sad story. You are alive, and you stand up and see the lights on the buildings and everything that makes you wonder. And you're listening to that song and that drive with the people you love most in this world. And in this moment I swear, we are infinite."  Stephen Chbosky

miércoles, enero 09, 2013

La llamada

Hace un par de noches sonó el teléfono en la madrugada. Al contestar no hubo voz del otro lado de la línea. Colgué.


sábado, enero 05, 2013

Nostalgia

Cada que se acercan las fiesta de navidad y fin de año me siento feliz. No es que me llene el espíritu de estas fechas sino que es uno de los momentos donde me encuentro con la gente que más estimo. Para algunos esta temporada termina con la rosca de reyes, para mí cuando se van los hermanos Castro.

Más allá de ser mi familia, con poca personas puedo hablar de manera tan honesta cómo lo hago con ellos. Es una amistad basada en el respeto de las diferencias y el disfrute de los hobbies comunes (lectura, juegos de mesa, videojuegos, cine).

Cuando se van me pongo de un ánimo nostálgico que me recuerda la primera vez que me dolió dejar de ver a algún amigo. Pero ahora entiendo que la vida nos lleva por diversos caminos y que uno de sus placeres son los reencuentros.

Gracias por esta temporada y nos vemos pronto.

Mi tío Alfonso, los hermanos Castro (Nano y Rubén) y Ale Ali.

jueves, enero 03, 2013

El final llegó a su final

Estoy escribiendo esta entrada desde el atrio de la capilla que visitaba de niño. Mis padres están adentro para dar gracias por este año, mientras realizo este ejercicio para dar cierre a este ciclo que fue cuando menos interesante y variado en experiencias.

Entre las vivencias de este año sin duda la más importante fue terminar con una relación a la cual le tenía mucho cariño pero no me terminaba de sentir cómodo. Fue un fin con varios epílogos que de repente parecía ser una pausa, como los últimos estertores de un moribundo. La relación no se recuperó y murió de costumbre y prejuicio crónico.

A veces bromeo con la idea de que terminaré sólo, otra tantas simplemente lo creo y me hago a la idea.

Otras más imagino que encuentro a alguien y de repente la imaginación vuela y surgen los nervios de la adolescencia y las mariposas en el estómago. Finalmente aparece el cinismo con el que he decidido vivir y todo desaparece.

Mi hermana mayor llegó a misa, pero después de persignarse decidió quedarse conmigo afuera del templo. Aún no sé porque cree en una institución que la rechaza por su condición de madre soltera. El caso es que se quedó a echar chisme y no pude seguir escribiendo.

Unos días después de lo escrito quiero terminar con este cierre de año.


El 2012 conocí gente nueva y retomé algunas amistades que había olvidado por ocuparme en otras personas. Hace falta hacer una depuración este 2013.

Uno de los mayores aprendizajes va en ese sentido. Derrumbar la creencia de que es mejor ser buena onda y procurar llevarme "bien" con todos. De continuar así nunca podría avanzar. He de confesar que hay mucha gente que no me cae bien y que seguramente piensan lo contrario. No los culpo, muchas veces no he sido sincero (ni tengo porque serlo). Este año será de una renovada honestidad hacia ellos y no por que crea que sea bueno ser honesto sino porque me sentiré más a gusto conmigo mismo.

Otro de los cambios que se dieron este año fue el desarrollar un pensamiento basado en el relativismo y no justificado cómo un fundamento epistemológico, sino desde una práctica ético-política (que tiene consecuencias en mi práctica epistemológica). Abracé el ateísmo de manera radical y he llegado a la negación de la existencia de valores universales metafísicos. En ese sentido, desde mi perspectiva, se urge a la persona que se responsabilice de lo que piensa y de lo que la motiva, evitando descansar su angustia existencial en absolutos y haciéndola consciente de que ya que no hay nada trascendental que justifique un acto, solo queda la voluntad del hombre y su ejercicio reflexivo.

Tomás Ibáñez ha ayudado ha redondear estos pensamientos que fuí trabajando (a veces sólo, a veces con una apreciable compañía) a lo largo del 2012.

Finalmente este año fue en el que logré la independencia definitiva de la casa paterna. Me felicito por este salto liberador. No tengo mucho que decir en relación a esto solo que creo que me había tardado un poco y que me da un poco de pena aceptar que a mis 25 aún dependía de alguna forma de mis padres.

2013 viene con muchos proyectos y me emociona pensar en todo lo que quiero hacer. Algunos aterrizarán, otros serán puestos en espera y otros más se olvidarán sin culpa ya que todo es parte del proceso de estar vivo.

Saludos a todos y nos estamos leyendo.

D.


PD: El título de esta entrada tiene que ver con el antiguo nombre de este blog que duró un rato sin cambios. Ahora ambos me parecen pretenciosos, pero me he dado cuenta que a veces soy así. Por otro lado también marca un cambio en la temática de este blog, donde dejaré a un lado mis reflexiones sobre temas académicos y me concentraré en mí.