lunes, enero 14, 2013

Las Ventajas de Ser Invisible

Hoy ví "The perks of being a Wallflower". Imposible dejar de recordar mi propia adolescencia que más de una vez he creido patética y/o un desperdicio. Era más bien el "outcast" pusilánime que cede a las presiones de sus compañeros por adaptarse al grupo siempre logrando pésimos resultados.

Al final no me arrepiento. Los primeros enamoramientos, las metidas de pata, la humillación, los gustos raros, la ropa de abuelito en los primeros días de secundaria, los apodos groseros y demás son cosas que me han formado y me han hecho ser lo que soy ahora.

Gracias al rechazo de mis compañeros en el aspirantado aprendí que el espíritu de familia de la iglesia no iba más allá de sus palabras. Gracias al rechazo de mis pretendidas aprendí que una pareja no se construye de amor, sino de lo que ofreces (el amor se siente bien, pero no hay tal si no se llenan ciertas expectativas). Y lo mejor, gracias al rechazo descubrí mi pasión por la lectura y la escritura.

No todo se reduce a esto. Los atardeceres que compartí con personas significativas en mi vida son invaluables. Las amistades que nacieron y se fortalecieron en las rodadas vespertinas en bicicleta, cuando nos juntábamos a fumar en mi azotea, cuando nos carteabamos o en las tardes de videojuegos; me hacen pensar que mi vida está llena de experiencias, que guardo con cariño y nostalgia, y que evoco cuando veo un buen atardecer o el clima nublado llama a los recuerdos.

Tengo mis dudas en publicar esta entrada. Rara vez me gusta acordarme de esa parte de mí que no me agrada, del Darío inseguro que buscaba encajar, que cedía a las presiones y del que a veces aún quedan algunos resabios, pero creo que vale la pena y hoy tengo el ánimo para hacerlo.

Escribir todo esto me hace pensar en mis "bullies" y como a muchos de ellos los he comenzado a admirar por lo que hacen. Empresas comprometidas con el medio ambiente y programas de promoción de la bicicleta, son cosas que me gustan y que me hacen pensar que ya no queda mucho caso odiarlos por lo que alguna vez me hicieron o dijeron de mí. Siento que esta parte en específico suena como si siguiera atorado en ese sentimiento, pero no puedo dejar de escribirlo porque es mostrar la evolución que he tenido.

A veces la vida no sale como uno espera y por lo general uno va a sufrir por esto (está en la descripción de trabajo para estar vivo, no sé si vieron que lo mencionaba en letras pequeñas el cartel que los invitó a venir acá), pero estamos vivos y hay momentos y personas que le dan color al día  a día. Gracias a todos ustedes. Creo que de quienes hablo apenas alguno lee esta bitácora, pero mi agradecimiento no es menos.

Para terminar, el monólogo con el que acaba la película:
"I don't know if I will have the time to write anymore letters because I might be too busy trying to participate. So if this does end up being the last letter I just want you to know that I was in a bad place before I started high school and you helped me. Even if you didn't know what I was talking about or know someone who has gone through it, you made me not feel alone. Because I know there are people who say all these things don't happen. And there are people who forget what it's like to be 16 when they turn 17. I know these will all be stories someday. And our pictures will become old photographs. We'll all become somebody's mom or dad. But right now these moments are not stories. This is happening, I am here and I am looking at her. And she is so beautiful. I can see it. This one moment when you know you're not a sad story. You are alive, and you stand up and see the lights on the buildings and everything that makes you wonder. And you're listening to that song and that drive with the people you love most in this world. And in this moment I swear, we are infinite."  Stephen Chbosky

miércoles, enero 09, 2013

La llamada

Hace un par de noches sonó el teléfono en la madrugada. Al contestar no hubo voz del otro lado de la línea. Colgué.


sábado, enero 05, 2013

Nostalgia

Cada que se acercan las fiesta de navidad y fin de año me siento feliz. No es que me llene el espíritu de estas fechas sino que es uno de los momentos donde me encuentro con la gente que más estimo. Para algunos esta temporada termina con la rosca de reyes, para mí cuando se van los hermanos Castro.

Más allá de ser mi familia, con poca personas puedo hablar de manera tan honesta cómo lo hago con ellos. Es una amistad basada en el respeto de las diferencias y el disfrute de los hobbies comunes (lectura, juegos de mesa, videojuegos, cine).

Cuando se van me pongo de un ánimo nostálgico que me recuerda la primera vez que me dolió dejar de ver a algún amigo. Pero ahora entiendo que la vida nos lleva por diversos caminos y que uno de sus placeres son los reencuentros.

Gracias por esta temporada y nos vemos pronto.

Mi tío Alfonso, los hermanos Castro (Nano y Rubén) y Ale Ali.

jueves, enero 03, 2013

El final llegó a su final

Estoy escribiendo esta entrada desde el atrio de la capilla que visitaba de niño. Mis padres están adentro para dar gracias por este año, mientras realizo este ejercicio para dar cierre a este ciclo que fue cuando menos interesante y variado en experiencias.

Entre las vivencias de este año sin duda la más importante fue terminar con una relación a la cual le tenía mucho cariño pero no me terminaba de sentir cómodo. Fue un fin con varios epílogos que de repente parecía ser una pausa, como los últimos estertores de un moribundo. La relación no se recuperó y murió de costumbre y prejuicio crónico.

A veces bromeo con la idea de que terminaré sólo, otra tantas simplemente lo creo y me hago a la idea.

Otras más imagino que encuentro a alguien y de repente la imaginación vuela y surgen los nervios de la adolescencia y las mariposas en el estómago. Finalmente aparece el cinismo con el que he decidido vivir y todo desaparece.

Mi hermana mayor llegó a misa, pero después de persignarse decidió quedarse conmigo afuera del templo. Aún no sé porque cree en una institución que la rechaza por su condición de madre soltera. El caso es que se quedó a echar chisme y no pude seguir escribiendo.

Unos días después de lo escrito quiero terminar con este cierre de año.


El 2012 conocí gente nueva y retomé algunas amistades que había olvidado por ocuparme en otras personas. Hace falta hacer una depuración este 2013.

Uno de los mayores aprendizajes va en ese sentido. Derrumbar la creencia de que es mejor ser buena onda y procurar llevarme "bien" con todos. De continuar así nunca podría avanzar. He de confesar que hay mucha gente que no me cae bien y que seguramente piensan lo contrario. No los culpo, muchas veces no he sido sincero (ni tengo porque serlo). Este año será de una renovada honestidad hacia ellos y no por que crea que sea bueno ser honesto sino porque me sentiré más a gusto conmigo mismo.

Otro de los cambios que se dieron este año fue el desarrollar un pensamiento basado en el relativismo y no justificado cómo un fundamento epistemológico, sino desde una práctica ético-política (que tiene consecuencias en mi práctica epistemológica). Abracé el ateísmo de manera radical y he llegado a la negación de la existencia de valores universales metafísicos. En ese sentido, desde mi perspectiva, se urge a la persona que se responsabilice de lo que piensa y de lo que la motiva, evitando descansar su angustia existencial en absolutos y haciéndola consciente de que ya que no hay nada trascendental que justifique un acto, solo queda la voluntad del hombre y su ejercicio reflexivo.

Tomás Ibáñez ha ayudado ha redondear estos pensamientos que fuí trabajando (a veces sólo, a veces con una apreciable compañía) a lo largo del 2012.

Finalmente este año fue en el que logré la independencia definitiva de la casa paterna. Me felicito por este salto liberador. No tengo mucho que decir en relación a esto solo que creo que me había tardado un poco y que me da un poco de pena aceptar que a mis 25 aún dependía de alguna forma de mis padres.

2013 viene con muchos proyectos y me emociona pensar en todo lo que quiero hacer. Algunos aterrizarán, otros serán puestos en espera y otros más se olvidarán sin culpa ya que todo es parte del proceso de estar vivo.

Saludos a todos y nos estamos leyendo.

D.


PD: El título de esta entrada tiene que ver con el antiguo nombre de este blog que duró un rato sin cambios. Ahora ambos me parecen pretenciosos, pero me he dado cuenta que a veces soy así. Por otro lado también marca un cambio en la temática de este blog, donde dejaré a un lado mis reflexiones sobre temas académicos y me concentraré en mí.