jueves, enero 03, 2013

El final llegó a su final

Estoy escribiendo esta entrada desde el atrio de la capilla que visitaba de niño. Mis padres están adentro para dar gracias por este año, mientras realizo este ejercicio para dar cierre a este ciclo que fue cuando menos interesante y variado en experiencias.

Entre las vivencias de este año sin duda la más importante fue terminar con una relación a la cual le tenía mucho cariño pero no me terminaba de sentir cómodo. Fue un fin con varios epílogos que de repente parecía ser una pausa, como los últimos estertores de un moribundo. La relación no se recuperó y murió de costumbre y prejuicio crónico.

A veces bromeo con la idea de que terminaré sólo, otra tantas simplemente lo creo y me hago a la idea.

Otras más imagino que encuentro a alguien y de repente la imaginación vuela y surgen los nervios de la adolescencia y las mariposas en el estómago. Finalmente aparece el cinismo con el que he decidido vivir y todo desaparece.

Mi hermana mayor llegó a misa, pero después de persignarse decidió quedarse conmigo afuera del templo. Aún no sé porque cree en una institución que la rechaza por su condición de madre soltera. El caso es que se quedó a echar chisme y no pude seguir escribiendo.

Unos días después de lo escrito quiero terminar con este cierre de año.


El 2012 conocí gente nueva y retomé algunas amistades que había olvidado por ocuparme en otras personas. Hace falta hacer una depuración este 2013.

Uno de los mayores aprendizajes va en ese sentido. Derrumbar la creencia de que es mejor ser buena onda y procurar llevarme "bien" con todos. De continuar así nunca podría avanzar. He de confesar que hay mucha gente que no me cae bien y que seguramente piensan lo contrario. No los culpo, muchas veces no he sido sincero (ni tengo porque serlo). Este año será de una renovada honestidad hacia ellos y no por que crea que sea bueno ser honesto sino porque me sentiré más a gusto conmigo mismo.

Otro de los cambios que se dieron este año fue el desarrollar un pensamiento basado en el relativismo y no justificado cómo un fundamento epistemológico, sino desde una práctica ético-política (que tiene consecuencias en mi práctica epistemológica). Abracé el ateísmo de manera radical y he llegado a la negación de la existencia de valores universales metafísicos. En ese sentido, desde mi perspectiva, se urge a la persona que se responsabilice de lo que piensa y de lo que la motiva, evitando descansar su angustia existencial en absolutos y haciéndola consciente de que ya que no hay nada trascendental que justifique un acto, solo queda la voluntad del hombre y su ejercicio reflexivo.

Tomás Ibáñez ha ayudado ha redondear estos pensamientos que fuí trabajando (a veces sólo, a veces con una apreciable compañía) a lo largo del 2012.

Finalmente este año fue en el que logré la independencia definitiva de la casa paterna. Me felicito por este salto liberador. No tengo mucho que decir en relación a esto solo que creo que me había tardado un poco y que me da un poco de pena aceptar que a mis 25 aún dependía de alguna forma de mis padres.

2013 viene con muchos proyectos y me emociona pensar en todo lo que quiero hacer. Algunos aterrizarán, otros serán puestos en espera y otros más se olvidarán sin culpa ya que todo es parte del proceso de estar vivo.

Saludos a todos y nos estamos leyendo.

D.


PD: El título de esta entrada tiene que ver con el antiguo nombre de este blog que duró un rato sin cambios. Ahora ambos me parecen pretenciosos, pero me he dado cuenta que a veces soy así. Por otro lado también marca un cambio en la temática de este blog, donde dejaré a un lado mis reflexiones sobre temas académicos y me concentraré en mí.

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