sábado, febrero 16, 2013

Después de comer...

Estoy en Zamora. Después de la comida familiar de rigor tuve el impulso de marcarle. Me imaginé echando unas cervezas y poniéndonos al corriente con lo que ha pasado. Recordé que no estaba aquí.

Se fue y no lo culpo, esta ciudad era muy pequeña para él. Aunque la plática se echa de menos.

Si estuviera por aquí le contaría de mi viaje al lugar donde pasé mi preparatoria. De los recuerdos que me provocó hablar con la gente que me apoyó de alguna u otra manera y recorrer espacios que no había visitado en años.

Le diría del placer de viajar solo y decidir entrar a un museo en lugar de ver el primer cuarto del super bowl. De lo genial de la serendipia cuando das por perdido encontrarte con alguien y de como las amistades se pueden construir con caminatas a altas horas de la noche mientras buscas comida, aunque se diluya en una pantalla después de unos días.

Hablaría de como me ha ido en mi nuevo trabajo y como a pesar del inicio tan relajado estoy emocionado de estar en ese lugar.

Finalizaría mi puesta a punto contándole con lo que pasó esta semana, llamadas, entregas, frustraciones, desvelos y como terminó todo con una buena plática en un café.

Sé que el no está aquí pero no importa. Al final en la amistad la distancia es como el tiempo que añeja las palabras.

jueves, febrero 07, 2013

Lo que dijo el abuelo

Cuando llegué a casa, mi abuelo me atajó en la entrada y me dijo:

"Lo que usted acaba de hacer, señor, no es una declaración de amor sino de intenciones, de voluntad. El amor dura apenas un tiempo y ese es el problema, pero la voluntad lo que usted decida. A veces hasta una vida."